domingo, 15 de julio de 2012


LOCUTORES Y LOCUTORAS


Hace algunos años, el locutor era polifacético; se puede asegurar que era regular en todo, actualmente es una auténtica profesión, tiene sus especialidades y cada una responde a una necesidad, a un tratamiento específico y a una forma determinada, siendo la voz una la principal herramienta del locutor de radio: “como el interés de la audiencia depende en gran medida de la calidad vocal del locutor radiofónico, se le debe exigir una buena voz.

En un tiempo en que la comunicación es cada vez más globalizada, tecnológica y competitiva, los locutores han tomado un papel protagonista dentro de la sociedad. El locutor es el que informa, entretiene, educa y muchas veces orienta o es el ejemplo a seguir en un determinado grupo de la población. Donde los medios de comunicación forman parte indispensable del desarrollo social y en donde especialmente la radio forma parte de la vida del ser humano, es importante conocer, cual es la realidad de los que están detrás de un micrófono.

Es precisamente por el papel tan importante que desempeña la el locutor dentro de la sociedad, que se considera relevante analizar su perfil. Es decir, conocer las oportunidades con las que cuenta, su nivel educativo, sus características y capacitación, en donde el emisor radiofónico (locutor), ha de adaptarse a las características psicológicas de la audiencia, por medio de su voz, ha de transmitir lo que se necesita de la manera mas adecuada para logar el impacto que se ha propuesto.
La radio es un medio tan ágil que muchas veces deberá utilizar la herramienta de la improvisación para lo cual tendrá que estar preparado.
Otra de las facetas de la locución es la de conducir un programa ya que se trata mas allá de tener una “buena voz”. Se trata de tener más preparación para poder tomar el timón del programa y conducirlo por algún determinado tiempo. También se dan a conocer las fallas más comunes que se cometen.

El manejo de la voz es, en definitiva, el que proporciona el marco referencial a  todo lo que nos cuentan, especialmente en la radio, donde “en la oscuridad radiofónica, la imagen visual del emisor desaparece y su imagen pasa a ser el sonido de su voz. Al mismo tiempo, debido a la naturaleza del contenido informativo, la voz cobra una importante dimensión como vehículo fundamental de transmisión de los datos. Por eso, la bibliografía existente sobre la materia, aunque es casa, siempre hace referencia a la necesidad de un adecuado entrenamiento de los  locutores en el dominio de sus recursos vocales; especialmente, debido a la enorme repercusión e influencia que tienen los mensajes en la audiencia. “Por tanto, los medios de comunicación en general, y mucho más los medios de comunicación audiovisual, por su mayor alcance, tienen la responsabilidad de usar bien la lengua, contribuyendo a que ésta sirva a todos los hablantes, en la comprensión y no en la confusión”.

Pero, a pesar de su importancia, la locución es uno de los aspectos menos tratados en la formación de los futuros periodistas y comunicadores; es más, tampoco en la escuela se aborda de manera amplia la formación necesaria en comunicación oral. Estos dos factores han provocado que la mayoría de los locutores que escuchamos habitualmente en la radio y en la televisión no posean un adecuado dominio sobre el manejo de su voz. En general, la mayoría de ellos aprenden a expresar sus mensajes en los medios audiovisuales por imitación, reproduciendo las formas expresivas que escuchan en sus compañeros; por tanto, adquiriendo los mismos vicios y defectos.

 A los que comienzan su carrera en estos medios se les exige ‘que hablen como los periodistas’, es decir, que reproduzcan esa manera especial de contar en los medios audiovisuales, que no es precisamente la más natural, correcta o expresiva. En este sentido, no estamos descubriendo nada nuevo, puesto que existe una amplia bibliografía, tanto de radio como de televisión, que continuamente recuerda y crítica estos defectos. Incluso desde un punto de vista teórico, resulta sencillo argumentar las razones por las que estas formas tan particulares de contar en los medios audiovisuales son incorrectas lingüísticamente y poco naturales desde el ángulo expresivo.

Sin embargo, existen pocas investigaciones que se dediquen a averiguar en la práctica profesional cuáles son los principales vicios que se observan en la locución y cuáles de ellos son los que más aborrece la audiencia. Podría darse el caso de que, aunque teóricamente esa locución fuera incorrecta, el oyente la entendiera como adecuada. Por eso, es necesario acudir a la investigación empírica en el intento de basar todas nuestras afirmaciones en datos concretos, claros y fiables.
Este es el propósito entonces que nos marcamos al inicio: basándonos en la teoría existente, encontrar en la práctica cuáles son los defectos de locución más extendidos en los mensajes de radio y televisión y comprobar de qué manera los percibe la audiencia.

En forma de conclusión, la locución resulta ser un factor clave en la transmisión de los datos informativos en los medios radiales entre otros, que no siempre se tiene en especial consideración, como hemos venido comprobando a través de la síntesis de este presente artículo. Sin mas preámbulos, podemos afirmar que debería existir una mayor formación entre los locutores que garantice una mejora de la locución.


VIDEOS:





LENGUAJE DE LA RADIO


El lenguaje radiofónico es el lenguaje que se utiliza en la radio. Debido a las limitaciones del medio, se basa exclusivamente en el sonido (música, palabras, etc.), en una sola dirección (del emisor al oyente).

En este sentido los mensajes sonoros de la radio se pueden considerar como una sucesión ordenada, continúa y significativa de sonidos elaborados por personas, instrumentos a pesar de ello, la radio tiene un lenguaje propio y característico formado principalmente ciertos elementos.

El mensaje radiofónico se compone de distintos elementos participantes que son percibidos por nuestros sentidos.  En general,  creemos que son sólo sonidos los que captamos a través de una emisión radial,  pero el proceso es mucho más complejo de lo que imaginamos.
Un filósofo inglés, llamado John Locke, aseguró que "nada existe en la inteligencia que no haya estado antes en los sentidos", por lo tanto los medios de comunicación y principalmente la radio,  facilita y estimula la percepción a través de todo nuestro cuerpo, sin embargo Los silencios, las vibraciones, los sonidos concretos nos crean la ilusión.
Diremos que existe lenguaje cuando se dan una serie de signos que permiten la comunicación. La agrupación de estos signos es lo que lo definirá como sistema semiótico. Hablamos también de la doble función comunicativa que encierra un lenguaje en el código o repertorio de posibilidades para producir unos enunciados significantes y el mensaje o variaciones particulares sobre la base de algún código. Al hablar de mensaje es necesario comentar otro doble aspecto, el de forma y contenido, o integración de lo semántico y lo estético.
En cuanto a los mensajes sonoros de la radio podemos concebirlos como una sucesión ordenada, continua y significativa de sonidos elaborados por las personas, los instrumentos musicales o la naturaleza y clasificados según los repertorios y códigos del lenguaje radiofónico.
Vemos como nos distanciamos de una  forma de expresión de la palabra-sonido o palabra-escrita . La intervención de nuevos elementos ajenos al cuerpo humano y nuevas convenciones para esta forma de comunicación nos resultan en un lenguaje característico. Siendo los actores involucrados, en este fenómeno se adaptan a un nuevo contexto perceptivo imaginativo, que determina una manera distinta de escuchar el sonido, tergiversándose en muchos casos la naturaleza a través de ficciones dramáticas y dando así lugar a una especie de paisajes sonoros. Todo esto no hace sino indicarnos la aparición de nuevos códigos, que otorgan a la radio un lenguaje propio, específico y característico.
Por otro lado, debemos negar rotundamente la identificación de lenguaje radiofónico con lenguaje verbal, pero a su vez afirmar que la creatividad expresiva en la radio no tiene por qué pasar necesariamente por las músicas o efectos sonoros.
La palabra radiofónica no es solamente la palabra a través de la radio. Una circunstancia obvia y de vital importancia es el hecho de que la palabra radiofónica excluye la visualización del interlocutor; circunstancia esta que la distancia de los esquemas lingüísticos y paralingüísticos que definen la comunicación interpersonal en el lenguaje natural. La palabra radiofónica es palabra imaginada, fuente evocadora de una experiencia sensorial más compleja.
Otra buena prueba de este carácter especial del lenguaje radiofónico, es que una de las formas más características de la palabra radiofónica es el monólogo, siendo la soledad la primera dificultad que tenga que superar el monologante radiofónico ante la ausencia de "feed-back" comunicativo que estimule la creación de nuevos mensajes sonoros.
En la mayoría de las ocasiones esto se ve atenuado por el empleo de formas pronominales en la expresión verbal, que dejan más evidente la direccionalidad del acto comunicativo verbal.
La palabra radiofónica resuelve los procesos de expresión gracias al texto escrito o la improvisación verbal. A esta doble posibilidad se le añade una traba fundamental: el locutor se dirige personalmente a los oyentes, debiéndose darse un contexto comunicativo natural, de cierta intimidad. Así, el profesional deberá huir del distanciamiento que supone la lectura de un texto forzando la locución para que esta parezca natural y espontánea. Esto, que supone una dificultad notable, que brilla por su ausencia en la mayoría de las emisoras modernas, en las que la economía del tiempo radiofónico parece haber llevado al olvido la improvisación, sustituyéndola por el texto. La improvisación, que en un principio pudiera ser un mejor método para atraer al oyente, requiere de una serie de condiciones para su correcto empleo.
Por ultimo, pese a la opinión que pueda tenerse, tal y como hemos mostrado, la radio es algo más que un vehículo de la palabra hablada. Una transmisión de un diálogo natural no supone lenguaje radiofónico pues, como hemos visto, son muchos los elementos y factores que entran en juego en el lenguaje radiofónico y es el correcto empleo de estos elementos que forman el código radiofónico lo que posibilita la comprensión completa del mensaje. Al igual que otros medios de comunicación como el cine, la radio ha desarrollado con el paso de los años un lenguaje de comunicación propio y específico, que puede compartir algún aspecto con muchos otros, pero que fundamentalmente es característico de este medio. Así, aquel profesional que desee ser un gran comunicador en radio deberá conocer perfectamente cada uno de los elementos que componen su lenguaje y las distintas yuxtaposiciones que se dan entre ellos.





LOS MEDIOS EN EL MEDIO


En sus orígenes, los medios de comunicación de masas fueron concebidos exclusivamente como una herramienta de información.
El desarrollo de las sociedades y en especial los avances tecnológicos, ampliaron las funciones de los medios convirtiéndolos en ejes esenciales de la actual globalizada vida en común de la humanidad.

Los seres humanos a cada momento estamos ejerciendo la comunicación y esto no es algo exclusivo de las personas, sino también de todos los seres vivos, los cuales tienen diferentes formas para entenderse entre sus pares, lo que es válido como forma de comunicación, ya que es un intercambio de información y una forma de establecer contacto entre dos o más interlocutores.
En sus inicios la comunicación humana se basaba en sonidos, señales, signos, sobre todo cuando el hombre pasó de ser nómada a sedentario.
En realidad poco se sabe del elemento más importante de la comunicación, "el lenguaje", mismo que distingue al ser humano de los demás seres vivos sobre la faz de la tierra; esta facultad se ha manifestado de distintos modos y con diversos grados de complejidad.

La comunicación ha jugado un papel fundamental en la vida de los seres humanos, por lo que siempre ha estado presente en el progreso de la civilización.
Si bien, es cierto, la comunicación siempre ha existido; entre los mismos animales existe un sistema primitivo de comunicación aun cuando se reduzca a unas cuantas señales y sonidos.
La comunicación es un tema que ha estado de moda, sobre todo en las últimas décadas de este siglo, donde ha transformado el mundo entero, tal como lo definiría el Sociólogo canadiense Marshal Mac Luhan, no en los 5 continentes, sino en una "aldea global".


Ahora bien, si volteamos hacia atrás, podemos observar como la comunicación ha sido un factor primordial en el desarrollo de la civilización ya que siempre ha estado presente en el hombre la necesidad imperiosa de comunicarse, motivo que lo ha llevado a perfeccionar los medios para evolucionar.

Remontándonos a la comunicación primitiva podemos ver como han ido perfeccionándose los medios y las formas para llegar a un mejor entendimiento, es pues, que podemos mencionar desde los sonidos de la naturaleza, los tambores, las señales de humo, los corredores de grandes distancias, los palos anudados, los jeroglíficos, etc. ; hasta la creación de la imprenta por Gutenberg en el siglo XV, seguido a esto, la publicación de la primera enciclopedia (un diccionario razonado de ciencias, artes y oficios), que reunió casi en su totalidad los conocimientos del siglo XVIII. Llegando a la Revolución Industrial, que con el descubrimiento de la electricidad generó como resultado el florecimiento de los más importantes cambios sociales y tecnológicos dando lugar a grandes descubrimientos e inventos, tales como la telegrafía, el teléfono, la radiodifusión, la cinematografía, el perfeccionamiento de la imprenta rotativa y la televisión; llegando así en este progreso a perfeccionar las telecomunicaciones al punto de poder establecer comunicaciones a través de medios electrónicos, satélites e incluso la utilización de computadoras que entre su gran diversidad de funciones se han convertido en el medio para accesar a la supercarretera de la información y de la comunicación.

Si bien el extraordinario desarrollo de los medios de comunicación, como la prensa, el cine, la radio y la televisión, y en esta última década "INTERNET", ha hecho de este siglo justificadamente el "SIGLO DE LA COMUNICACION".
Cabe añadir, que gracias a los avances en los medios electrónicos y tecnológicos, en este caso referentes a la "COMPUTADORA", han hecho que esta se convierta por decirlo así en una necesidad dentro de oficinas, escuelas y hogares; abriendo la posibilidad de estar conectados y por consiguiente comunicados con todo el mundo a través de INTERNET "la red de redes".

"Con la radio llegaron grandes cambios para la prensa, la propaganda, el drama y la poesía, creó al animador de propagandas y elevó al escritor, tal como lo afirmó el sociólogo canadiense Marshal Mc Luhan; quién también añadió que la radio afecta íntimamente a la mayoría de la gente, de persona a persona, pues ofrece un mundo de comunicación inexpresada entre escritor-locutor y oyente, constituyendo esto un aspecto inmediato de la radio (una experiencia propia y particular)".
Por ultimo, los medios siempre estarán presentes en cualquier conflicto o situación embarazosa, como ente mediador, ya que siempre ha sido el generador al dialogo y la calma, sin obviar el protagonismo que posee como medio, siendo el encargado de la transmisión de lo sucedido, la distorsión de la misma va a depender siempre de la ética y la línea de dicho medio. Las características negativas recaen en la manipulación de la información y el uso de la misma para intereses propios de un grupo específico. En muchos casos, tiende a formar estereotipos, seguidos por muchas personas gracias al alcance que adquiere el mensaje en su difusión (como sucede al generalizar personas o grupos).

Formalmente, los medios de comunicación deben desempeñar la función de informar objetivamente los hechos y dar elementos para que los individuos conformen una opinión subjetiva al respecto, por lo que un medio será siempre un ente e  intermediario.


VÍDEOS:



























AUDIO:


Los Medios En el Medio


REFERENCIAS:











LA PERSONALIDAD DE LA RADIO

Podemos definir el lenguaje radiofónico como "el conjunto de elementos que intervienen en la radio para crear imágenes".
Existe un lenguaje radiofónico no como un calificativo más del lenguaje humano sino por los signos que utiliza el medio radial para poner en comunicación al emisor con el receptor a través de unos mensajes creados por el primero.

Las imágenes que crea el lenguaje radiofónico son, en principio, sonoras, auditivas; pero casi siempre éstas imágenes se convierten en visuales en la mente del receptor. Prácticamente las imágenes sonoras que son estímulos la cual se transforman en representaciones visuales en el pensamiento del oyente. El lenguaje radiofónico no es más que el lenguaje del sonido a través del medio radial.

En la radio, los ruidos son también conocidos por efectos especiales. Es una equivalencia bastante ambigua, pero se usa frecuentemente. Los ruidos y los efectos ambientan y apoyan al guion radiofónico, generando situaciones y llegando a lo que la palabra o la música no pueden o no deben expresar.

Los ruidos y efectos enriquecen los mensajes, resultando conveniente en algunos de ellos y no únicamente en los programas de ficción. No obstante, deben ser dosificados con cuidado; muchos sonidos simultáneos y mal mezclados no hacen otra cosa que ensuciar la acción.
El silencio posee la propiedad de valorar los sonidos precedentes y consecuentes a él. Un silencio medido, intencionado, provoca sensaciones, emociones e ideas muy interesantes. Normalmente un silencio en radio no pasa de ser corto, por lo que se utiliza más el término pausa. Determinados locutores son maestros no sólo de la pausa sino del silencio. Incluso excesivo, que por ellos utilizado logran crear expectativas muy importantes para el oyente.


En relación con otros medios de comunicación, la radio genera una situación comunicativa muy particular, en la que emisor y receptor se ven sin ser vistos, en la que se perciben espacios sin ser percibidos, en la que, sobre la nada, se dibujan mares, ríos, montañas, animales, rostros, sonrisas, tristezas.

La radio, como muchas veces se ha dicho, es un medio ciego, pero también es, al mismo tiempo, un mundo a todo color. La radio es todo eso porque, en aquel que la escucha, genera constantemente imágenes mentales que, a diferencia de esas otras imágenes que ofrecen el cine, la televisión, la prensa, la fotografía o los videojuegos, por citar algunos ejemplos, no están limitadas por espacios, ni por pantallas, ni por colores, ni por sonidos. Y tampoco están limitadas, ni mucho menos, por el lenguaje radiofónico; un lenguaje que, como luego veremos, presenta una gran riqueza expresiva y unas extraordinarias posibilidades de explotación. La capacidad de generar imágenes mentales en los oyentes es, sin duda, la principal especificidad de la radio como medio de comunicación, aunque tradicionalmente también se le han atribuido otras propiedades a las que necesariamente tenemos que referirnos: su inmediatez, la heterogeneidad de su audiencia, su accesibilidad o la credibilidad de sus mensajes. Además, la radio, en comparación con la prensa o la televisión, es barata y técnicamente sencilla.

No hace falta disponer de grandes infraestructuras para emitir, ni trasladar cámaras, ni equipos de iluminación, ni poner en marcha impresionantes rotativas. La radio, pese a los avances que han experimentado otros medios gracias a la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, sigue siendo, en la actualidad, la más rápida y la más instantánea, sobre todo a la hora de transmitir acontecimientos noticiosos de última hora. De la misma manera, la radio no ha perdido la virtud de llegar a todos los públicos, porque, entre otras cosas, sus mensajes son sencillos y fáciles de entender, porque su escucha es compatible con el desarrollo de otras actividades, porque entretiene, porque no es necesario saber leer, porque es gratuita, y porque, a diferencia de la prensa, la televisión o el cine, para algunas personas discapacitadas no interpone barreras.
El medio que nos ocupa ha inspirado tradicionalmente una gran confianza entre sus seguidores, posiblemente porque la mayoría de los locutores se dirigen a ellos de tu a tu, les despiertan por la mañana, les acompañan durante la noche, conversan con ellos, les hablan, y casi siempre con un “alo?” de naturalidad y amistad que difícilmente se aprecia en otros medios audiovisuales. En la confianza que despierta la radio entre la población , posiblemente radique el hecho de que, hoy por hoy, siga suscitando una gran credibilidad.

Pocos ponen en duda, por ejemplo, la veracidad de la información radiofónica. Pero como podrán intuir, no todo son ventajas. La radio tiene otras características que conviene no perder de vista, ya que influyen poderosamente sobre el trabajo diario de sus profesionales y condicionan gran parte de las tareas productivas más cotidianas, como la redacción de los textos y la locución.

De modo de conclusión,  no olvidar, que la radio es un medio exclusivamente sonoro y, por tanto, en la percepción de sus mensajes sólo participa uno de los cinco sentidos: el oído. Además, la radio es un medio acusmático, ya que, como señala en su libro La audiovisión Michel Chion, uno los teóricos más prestigiosos en el campo de la comunicación audiovisual, no aporta imagen alguna del origen de todos aquellos sonidos que constantemente emite.

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REFERENCIAS:










viernes, 8 de junio de 2012


DERECHOS COMUNICATIVOS Y COMPLEJIDAD DE LOS MEDIOS

Frente a este panorama, se destaca la conformación de un sistema de veeduría como un instrumento efectivo para generar una nueva relación medios-sociedad-cultura, en la cual los medios sean asumidos como una forma de vigilancia y fiscalización ciudadana, se promueva la libertad de expresión, la independencia entre poder político y mediático, así como la transformación democrática y ética de estos dos sectores.
El derecho a la comunicación ha sido planteado en los últimos años como una necesidad fundamental para el desarrollo humano.

En este proceso, el derecho a la comunicación se presenta como la herramienta fundamental para esta construcción de ciudadanía, pues de ella se derivan otros derechos, como el acceso a la información, el derecho  a  estar bien informado, el de tener información veraz y oportuna, y otros que abonan a la conformación de un pensamiento crítico de parte de la sociedad, como elemento válido para la toma de decisiones acertadas.

Durante mucho tiempo, incluso en los derechos universales del ser humano se contemplaron como derechos a la “libertad de expresión”, “libertad de información” y “libertad de opinión”.
A estos se adhirieron elementos como la libertad de todos los seres humanos de expresar sus pensamientos y opiniones de manera libre, y por todos los medios existentes.
Tal es así que la Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 19, especifica que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

la comunicación como un derecho humano fundamental, que no está circunscrito al acceso o producción de información solamente, sino que está vinculado a la propia condición humana, que implica las posibilidades de todos los individuos de expresarse en igualdad de condiciones y oportunidades, de relacionarse con otros y otras en una acción dialógica y plural.

Esto, a su vez, nos permite inferir que la comunicación es aquella que se practica en la cotidianidad, que termina siendo el lugar de la interacción y la base de la conformación de la sociedad, donde se evidencian la participación y el ejercicio pleno de la democracia.

Por tanto, la comunicación no es patrimonio de comunicadores, periodistas o propietarios de medios; es derecho de todos y todas.  Pero también hay que reconocer que este derecho, que es abarcativo de todas las libertades, implica el acceso y participación en procesos informativos. 

En cuanto a la democracia, hay que verla como sistema y como cultura. Hay gente que se acomoda al sistema democrático existente, sin embargo no tiene una cultura democrática desarrollada, entonces, cuando va por la calle manejando su auto es capaz de atropellar a alguien sin ningún problema, o no cumple las normas y no escucha a los demás. Siempre hay gente que cuando alguien plantea cosas no las toman en cuenta, no las escuchan. Incluso los propios gobernantes tienen esa dificultad para escuchar. Parece que estuvieran hechos para hablar, para dar mensajes, pero no para escuchar y a partir de escuchar renovar sus mensajes. Eso les pasa a muchísimos gobernantes de todo tipo, del ejecutivo, del legislativo, y por eso tenemos tantos problemas, porque además hay una subvaloración del ciudadano por parte del Estado, y de las empresas también.

La importancia que la información tiene dentro de  la comunicación, y su aporte en la generación de procesos de diálogo y participación, así como para la formación y fortalecimiento de ciudadanías, sin dejar de establecer que el derecho a la comunicación engloba al conjunto de los otros derechos relativos, como son la libertad de opinión, la libertad de expresión, la libertad de difusión, el derecho a la información, el de acceso y uso de medios y tecnologías de información y comunicación, entre otros. Por lo tanto, el derecho a la comunicación constituye el paraguas que agrupa a todos los otros derechos relativos.
Los “derechos de la comunicación” se refieren inmediatamente a un conjunto de derechos humanos existentes, negados a muchas personas, y cuyo significado completo puede ser observado solo cuando son tenidos en cuenta juntos como un grupo correlacionado. 

¿Es suficiente la libertad de expresión?

La pregunta a que se enfrentan los defensores de los derechos a la comunicación es por qué se necesita algo más que la “libertad de la expresión”. Además, si en la práctica, un derecho tan fundamental sigue siendo negado a muchos, ¿debemos realmente centrar nuestras energías en asegurar la libertad de expresión para todos? ¿El asegurar la libertad de expresión aseguraría en efecto los derechos a la comunicación? 

El ideal en que se basa la legitimidad de la libertad de expresión presupone un grupo de individuos que se comunican, cada uno de ellos con un derecho igual a concebir, transmitir y recibir ideas de otros, y de ese modo a llegar a decisiones racionales para beneficio mutuo. El problema con esto es que no vivimos como grupo de individuos con iguales derechos. Vivimos en una sociedad con grandes diferencias en los niveles de acceso al poder, una sociedad en la que la mayoría de la comunicación entre las personas es muy mediada y filtrada, en la cual los medios de comunicación, los gobiernos, las corporaciones comerciales, los grupos de interés especial y muchos otros se disputan la atención y tratan de influir en y controlar el contenido y el flujo de las comunicaciones. Una insistencia exclusiva en la libertad de expresión no dice nada con respecto al proceso por el cual son controlados los medios de expresión de la sociedad cómo periódicos, televisión, radio, filmes, música y material educativo,  y en interés de quién operan. 

Así mismo, en este contexto, la libertad de expresión, obtenga una intervención directa del Estado y defiendan la libertad de palabra,  puede hacer muy poco para evitar el dominio de las voces más fuertes, es decir, las que tienen más posibilidades de influir en los medios de la comunicación dentro de la sociedad, independientemente de que se trate del gobierno, los propietarios de periódicos y los dueños de los medios, o de poderosos grupos de interés, los cuales siempre estarán peldaños mas arriba que nosotros los ciudadanos comunes y corrientes, pero que tenemos la voluntad de ejercer una ética revalorable, que funcionara como sustento imprescindible ante tales aberraciones que podamos vivir en un futuro.













Audio:



Enlaces de Interés:




RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS:

-GURZA LAVALLE, Adrián (1998) Estado, sociedad y medios. Reivindicación de lo público. Universidad Iberoamericana – Plaza y Valdés. México.
-RUIZ CARO, Efraín  (1990) La tercera colonización. Ediciones La Voz. Lima. 1990.

-Consejo Social de la Universidad Complutense de Madrid (2002).Deontología , función social y Responsabilidad de los Profesionales de la Comunicación: Ciclo de Conferencias ,  27 de Febrero-21 de Mayo. Madrid.

-Correa Carlos, Guanipa Moraima,Cisneros Yubi, Cañizales Andrés(2007) .Libertad de Expresión: Una Discusión Sobre Sus Principios, Limites e Implicaciones. Venezuela: Caracas.












COMUNICACIÓN Y CULTURA – COMUNICACIÓN Y DIVERSIDAD 

INTERCULTURAL


La comunicación intercultural en su forma más básica se refiere a un campo de estudio académico y de investigación. Su búsqueda de  entender  cómo personas de diferentes países y culturas se comportan, comunicar y percibir el mundo que les rodea, entonces se aplican a las situaciones de "La vida real" como la forma de crear una sinergia cultural entre personas de diferentes culturas dentro de un negocio o cómo los psicólogos a comprender sus pacientes.

La definición de la comunicación intercultural también debe incluir líneas del campo que contribuyen a ella como la antropología, estudios culturales, la psicología y la comunicación.
El funcionamiento de las sociedades humanas es posible gracias a la comunicación. Por esto es imposible hablar de la comunicación y los procesos comunicativos cuando no se habla de cultura y viceversa, ya que siempre se ha visto a los fenómenos comunicativos como parte de una cultura determinada.

Comunicación y Cultura y el gran estudio detrás de las mismas ocupan una amplia gama de investigaciones que prevalecen hasta la actualidad esto encierra sin números de exploraciones.
Al hablar de términos totalmente generalizados a cerca de la comunicación y la cultura es muy fácil convertir estos dos términos en conjunciones ambiguas, por esta razón es mas complicado encontrar cual de las dos lo es todo, o cual es mas complicada en comparación con la otra.

La interculturalidad, siendo el proceso de comunicación e interacción entre personas y grupos humanos donde se concibe que ningún grupo cultural esté por encima del otro, favoreciendo en todo momento la integración y convivencia entre culturas. En las relaciones interculturales se establece una relación basada en el respeto a la diversidad y el enriquecimiento mutuo. Sin embargo, no es un proceso exento de conflictos, estos pueden resolverse mediante el respeto, la generación de contextos de horizontalidad para la comunicación, el diálogo y la escucha mutua, el acceso equitativo y oportuno a la información pertinente, la búsqueda de la concertación y la sinergia. Es importante aclarar que la interculturalidad no se refiere tan solo a la interacción que ocurre a nivel geográfico si no más bien, en cada una de las situaciones en las que se presentan diferencias.

La interculturalidad está sujeta a variables como: diversidad, hegemonía cultural, política y económica de países y regiones, definición del concepto de cultura, obstáculos comunicativos como el idioma, políticas integradoras e integracionistas de los Estados, jerarquizaciones sociales, sistemas económicos exclusionistas y que sustentan hegemonías ideológicas mediante la discriminación, así como diferentes niveles de desconocimiento entre grupos culturales de los mecanismos sociales y políticos para el ejercicio de derechos civiles, como diferencias en el ejercicio de los derechos humanos y de género.

Los estudios interculturales son aplicados en el ámbito de la educación, la mercadotecnia y en el diseño de políticas públicas en países y regiones multiculturales. Según Almaguer, la interculturalidad en un proceso para la gestión de ciudadanía para el siglo XXI. La interculturalidad tiene antecedentes en los modelos de comunicación de masas, son los desarrollados por los pueblos indígenas sudamericanos como la lucha de los pueblos Mapuches en Chile y las poblaciones indígenas en Perú, Bolivia, Colombia y Ecuador.

En particular, pone de relieve la conexión entre los desafíos de la diversidad cultural y el diálogo intercultural, y también destaca cómo las potentes fuerzas homogeneizadoras se corresponden con tendencias persistentes a la diversificación. En el informe se proponen, además, 10 recomendaciones para la elaboración de políticas que se centran en las formas de invertir en la diversidad cultural y están dirigidas a los Estados, las organizaciones internacionales y regionales, ya sean intergubernamentales o no gubernamentales, las instituciones nacionales y las entidades del sector privado.

Al destacar la importancia de la diversidad cultural en distintos ámbitos –las lenguas, la educación, la comunicación, las nuevas tendencias de los medios de información, la creatividad y los mercados– y al apoyarse en datos y ejemplos acopiados en todo el mundo, el informe, que también está destinado al público en general, ofrece una visión coherente de la diversidad cultural y muestra que ésta no sólo dista mucho de representar una amenaza, sino que puede contribuir muy positivamente a la acción de la comunidad internacional.

Aunque a la diversidad cultural se le concede a veces una importancia secundaria, debe ocupar un lugar central en las políticas de promoción de la cooperación internacional y de cohesión social, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas. La diversidad cultural puede aportar una contribución específica al programa de desarrollo y paz basado en “la unidad dentro de la diversidad”.

Todos los asuntos de la diversidad y la interculturalidad se han replanteado en la medida en que las industrias audiovisuales y las tecnologías digitales van acercando a las sociedades y engendrando a la vez nuevas diferencias y desigualdades, ya no principalmente territoriales o de origen histórico sino según el acceso a los nuevos bienes y mensajes.
Ahora la comunicación se está reordenando en un espacio estratégico desde los procesos de transnacionalización e identidades culturales nuevas. Cada cultura distribuye de maneras diferentes la realización de las funciones pensando siempre de que manera le beneficiaran a la misma. Como la introducción de nuevas tecnologías modifica y reemplaza funciones humanas, cuando los cambios son suficientemente generalizados, puede modificar también las relaciones humanas, de tal manera que termina generando un nuevo orden social.

En síntesis,  la relación entre comunicación y cultura es muy compleja e íntima. En primer lugar, las culturas se crean a través de la comunicación, es decir, la comunicación es el medio de la interacción humana a través del cual las características, ya sea culturales, costumbres, roles, reglas, rituales, leyes, u otros patrones, son creados y compartidos. No es tanto que los individuos se dispuso a crear una cultura cuando interactúan en las relaciones, grupos, organizaciones o sociedades, sino que las culturas son un subproducto natural de la interacción social. En cierto sentido, las culturas son el "residuo" de la comunicación social. Sin comunicación y los medios de comunicación, sería imposible para preservar y transmitir las características culturales de un lugar y tiempo a otro.

Por último se puede decir, que la cultura se crea, en forma, transmitido, y aprendido a través de la comunicación. Lo contrario también es el caso, es decir, las prácticas de comunicación son en gran parte creado, en forma, y ​​se transmite por la cultura.







AUDIO:





Enlaces de Interés:





RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS:



-Briggs, Mark (2007). “PERIODISMO 2.O”. E.E.U.U.

-Israel, Estrella(2010)."COMUNICACIÓN Y DIVERSIDAD INTERCULTURAL. CONCEPTOS, DISPOSITIVOSY ESTRATEGIAS EN RED". España: Valencia.

- http://www.portalcomunicacion.com/cmc/esp/content_2.asp?id_seccio=3

-Juan Francisco Escobar Poliarquía En Construcción. ED. Printed And Made. 2004. 107 Pág.