LA PERSONALIDAD DE LA RADIO
Podemos definir el lenguaje radiofónico como
"el conjunto de elementos que intervienen en la radio para crear
imágenes".
Existe un lenguaje radiofónico no como un
calificativo más del lenguaje humano sino por los signos que utiliza el medio
radial para poner en comunicación al emisor con el receptor a través de unos
mensajes creados por el primero.
Las imágenes que crea el lenguaje radiofónico
son, en principio, sonoras, auditivas; pero casi siempre éstas imágenes se
convierten en visuales en la mente del receptor. Prácticamente las imágenes
sonoras que son estímulos la cual se transforman en representaciones visuales
en el pensamiento del oyente. El lenguaje radiofónico no es más que el lenguaje
del sonido a través del medio radial.
En la radio, los
ruidos son también conocidos por efectos especiales. Es una equivalencia
bastante ambigua, pero se usa frecuentemente. Los ruidos y los efectos
ambientan y apoyan al guion radiofónico, generando situaciones y llegando a lo
que la palabra o la música no pueden o no deben expresar.
Los ruidos y
efectos enriquecen los mensajes, resultando conveniente en algunos de ellos y
no únicamente en los programas de ficción. No obstante, deben ser dosificados
con cuidado; muchos sonidos simultáneos y mal mezclados no hacen otra cosa que
ensuciar la acción.
El silencio posee la propiedad de
valorar los sonidos precedentes y consecuentes a él. Un silencio medido, intencionado,
provoca sensaciones, emociones e ideas muy interesantes. Normalmente un
silencio en radio no pasa de ser corto, por lo que se utiliza más el término
pausa. Determinados locutores son maestros no sólo de la pausa sino del
silencio. Incluso excesivo, que por ellos utilizado logran crear expectativas
muy importantes para el oyente.
En relación con otros medios de comunicación, la radio genera una situación comunicativa muy particular, en la que emisor y receptor se ven sin ser vistos, en la que se perciben espacios sin ser percibidos, en la que, sobre la nada, se dibujan mares, ríos, montañas, animales, rostros, sonrisas, tristezas.
La radio, como muchas veces se ha dicho, es un medio
ciego, pero también es, al mismo tiempo, un mundo a todo color. La radio es todo eso porque, en aquel que la escucha,
genera constantemente imágenes mentales que, a diferencia de esas otras
imágenes que ofrecen el cine, la televisión, la prensa, la fotografía o los videojuegos, por citar algunos ejemplos, no están limitadas por
espacios, ni por pantallas, ni por colores, ni por sonidos. Y tampoco están limitadas, ni mucho
menos, por el lenguaje radiofónico; un lenguaje que, como luego veremos, presenta una gran riqueza
expresiva y unas extraordinarias posibilidades de explotación. La capacidad de
generar imágenes mentales en los oyentes es, sin duda, la principal
especificidad de la radio como medio de comunicación, aunque tradicionalmente
también se le han atribuido otras propiedades a las que necesariamente tenemos
que referirnos: su inmediatez, la heterogeneidad de su audiencia, su
accesibilidad o la credibilidad de sus mensajes. Además, la radio, en
comparación con la prensa o la televisión, es barata y técnicamente sencilla.
No hace falta disponer de grandes infraestructuras para
emitir, ni trasladar cámaras, ni equipos de iluminación, ni poner en marcha impresionantes rotativas. La
radio, pese a los avances que han experimentado otros medios gracias a la
incorporación de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, sigue siendo,
en la actualidad, la más rápida y la más instantánea, sobre todo a la hora de
transmitir acontecimientos noticiosos de última hora. De la misma manera, la
radio no ha perdido la virtud de llegar a todos los públicos, porque, entre
otras cosas, sus mensajes son sencillos y fáciles de entender, porque su
escucha es compatible con el desarrollo de otras actividades, porque
entretiene, porque no es necesario saber leer, porque es gratuita, y porque, a
diferencia de la prensa, la televisión o el cine, para algunas personas
discapacitadas no interpone barreras.
El medio que nos ocupa ha inspirado tradicionalmente
una gran confianza entre sus seguidores, posiblemente porque la mayoría de los
locutores se dirigen a ellos de tu a tu, les despiertan por la mañana, les
acompañan durante la noche, conversan con ellos, les hablan, y casi siempre con
un “alo?” de naturalidad y amistad que difícilmente se aprecia en otros medios
audiovisuales. En la confianza que despierta la radio entre la población , posiblemente radique el hecho de que, hoy por hoy,
siga suscitando una gran credibilidad.
Pocos ponen en duda, por ejemplo, la veracidad de la
información radiofónica. Pero como podrán intuir, no todo son ventajas. La
radio tiene otras características que conviene no perder de vista, ya que
influyen poderosamente sobre el trabajo diario de sus profesionales y condicionan gran parte de
las tareas productivas más cotidianas, como la redacción de los textos y la
locución.
De modo de conclusión, no olvidar, que la radio es un medio
exclusivamente sonoro y, por tanto, en la percepción de sus mensajes sólo
participa uno de los cinco sentidos: el oído. Además, la radio es un medio
acusmático, ya que, como señala en su libro La audiovisión Michel Chion, uno
los teóricos más prestigiosos en el campo de la comunicación audiovisual, no
aporta imagen alguna del origen de todos aquellos sonidos que
constantemente emite.
VÍDEOS
REFERENCIAS:
- http://danielocampo.wordpress.com/2006/10/06/la-importancia-de-la-radio/
- http://www.ull.es/publicaciones/latina/biblio/cartagena/59mara.htm
- http://pamessue.wordpress.com/2011/03/29/la-personalidad-de-la-radio/
- http://www.ull.es/publicaciones/latina/biblio/cartagena/59mara.htm
- http://pamessue.wordpress.com/2011/03/29/la-personalidad-de-la-radio/
Milthon,
ResponderEliminarLos artículos no cumplen con lo formalmente exigido. No tienes resumen, palabras clave, referencias, tus audios no pueden leerse desde el blog, no tienes videos propios, etc.
No califica.